Los mejores generales de la historia

Los 15 mejores generales de la historia

Toda guerra es una tragedia: no existe otro escenario donde se refleje con tanta claridad el nivel de brutalidad que puede alcanzar el ser humano. La evolución de la especie todavía no nos ha permitido llegar a una instancia donde la violencia no sea considerada como una herramienta válida para la resolución de conflictos.

Un enfrentamiento bélico arroja ganadores y perdedores, pero está lejos de ser una competencia deportiva. La muerte se vuelve cotidiana y las catástrofes se suceden unas a otras sin pausa. Sin embargo, también hay lugar para los valores positivos y para el despliegue de habilidades que, en este contexto tan particular, resultan dignas de admirar.

Por eso, si analizamos cómo se desarrollaron las campañas militares más importantes, qué estrategias se diseñaron y cuáles fueron las tácticas que se plasmaron en el campo de batalla, es posible reconocer las cualidades de diferentes líderes. Son muchas las personas que, atendiendo a estas cuestiones, suelen debatir acerca de quiénes fueron los mejores generales de la historia.

Nombres como Napoleón Bonaparte, Alejandro Magno, Julio César y Gengis Kan aparecen con frecuencia en este tipo de ranking gracias a sus proezas. El modo de dirigir a sus soldados, su capacidad para la toma de decisiones y la incidencia de sus acciones son algunos de los aspectos que sitúan a estas personalidades en los primeros puestos de los listados que enumeran a los generales más importantes de todos los tiempos.

La discusión está abierta. El pasado es rico en contiendas sangrientas: lo deseable sería que no emerjan nuevas figuras por sus méritos con el fúsil en la mano, sino que la paz se imponga en cada rincón del planeta.

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Alejandro Magno

356 a. C. - 323 a. C.

1

Gran rey de Media y Persia, rey de Macedonia, faraón de Egipto, hegemón de Grecia… De la mano de su capacidad como estratega militar y de su gran audacia, Alejandro Magno logró conquistar vastos territorios y promovió como nadie la expansión de la cultura helénica.

Fue discípulo de Aristóteles y creció leyendo a Píndaro, Heródoto y Homero. Dicen que era una persona muy religiosa y que nunca descuidaba los sacrificios y las ofrendas a los dioses.

Ya sea por la bendición de las divinidades o por su capacidad, Alejandro Magno se convirtió en una figura clave de la historia desde que alcanzó el poder tras la muerte de su padre. Venció a los persas, ocupó Babilonia, fundó Alejandría, logró llegar hasta la India y supo controlar las rebeliones internas.

Su vida fue corta: murió a los 32 años, no se sabe si por una enfermedad o siendo víctima de un envenenamiento. Su breve existencia, por supuesto, no pasó desapercibida y su leyenda llega hasta nuestros días.

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Napoleón Bonaparte

1769-1821

2

Muchos lo admiran por sus conocimientos militares y no dudan en ubicarlo entre los mejores generales de la historia. Otros, en cambio, hacen hincapié en sus derrotas y lo consideran un tirano. Pero nadie duda de la relevancia que ha tenido Napoleón Bonaparte en sus días por este mundo.

Nació en Córcega en 1769 y a los 10 años se instaló en la Francia continental para formarse en un establecimiento militar. Poco a poco fue ascendiendo en su carrera y así llegó en 1796 a encabezar una exitosa campaña en Italia. Luego se dirigió a Siria y a Egipto: si bien está incursión no finalizó en conquista, le permitió incrementar aún más su popularidad.

Siempre pendiente de los asuntos políticos de su país, en 1799 dirigió el golpe de Estado que puso fin al Directorio de la Primera República Francesa y marcó el comienzo del Consulado, con él como máximo dirigente. Su siguiente paso fue erigirse como emperador.

Antes de la dura caída en Waterloo que derivó en su destierro a Santa Elena (donde murió en 1821), Napoleón llegó a dominar gran parte del centro y del occidente de Europa. Queda, entre sus legados, el llamado Código Napoleónico, un código civil que inspiró la legislación de muchas naciones.

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Gengis Khan

1162-1227

3

Al conseguir la unificación de las tribus mongolas nómadas, Gengis Khan (o Kan) dio nacimiento al Imperio mongol, que llegó a ser uno de los más grandes de todos los tiempos. El ejército a su mando supo conquistar el norte chino, Afganistán y Persia, entre muchos otros lugares.

Son varios los motivos que llevan a muchos estudiosos a considerarlo como uno de los mejores generales de la historia. Gengis Khan, por ejemplo, organizó sus fuerzas armadas en divisiones, se concentró en la logística y estableció una eficiente cadena de mensajeros para la transmisión de órdenes. El líder mongol además recurrió a la guerra psicológica y apeló a la sorpresa para cosechar sus resonantes triunfos bélicos.

Otra muestra del pensamiento avanzado de Gengis Khan fue la implementación de una ley general conocida como yassa que reconoció diversos derechos a las mujeres, permitiéndoles ingresar al ejército y aceptándolas como herederas legítimas de un hombre. Por otra parte, prohibió los secuestros que solían perpetrarse para forzarlas al casamiento e impidió su venta.

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Julio Cesar

100 a. C. - 44 a. C.

4

Fue pontífice, cuestor, edil curul, pretor urbano, propretor, cónsul, procónsul y dictador perpetuo. Cayo Julio César dio sucesivos pasos hasta acaparar el poder político de la Antigua Roma.

Entre los grandes éxitos militares de Julio César sobresalen las guerras de la Galias. Según el historiador Plutarco, le permitieron someter a unas trescientas tribus, tomar ochocientas ciudades y reducir a la esclavitud a un millón de galos. En estos conflictos, los soldados de Julio César se impusieron a los vénetos, los helvecios y los nervios, por ejemplo.

Julio César también invadió Britania en dos oportunidades. Pese a que no anexó territorios, la avanzada le permitió sumar aliados y fijar tributos.

A nivel interno, Julio César formó parte del Primer Triunvirato junto a Pompeyo y Marco Licinio Craso. Este acuerdo se rompió en el contexto de una crisis que derivó en una guerra civil y en un enfrentamiento entre Julio César y Pompeyo, que incluyó batallas en Hispania y hasta una incursión por Egipto.

Julio César salió victorioso y se transformó en dictador. Una conspiración, sin embargo, puso fin a su mandato y a su vida en el año 44 a. C.

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Escipión el Africano

236 a. C. - 183 a. C.

5

A Publio Cornelio Escipión, más conocido como Escipión el Africano, los éxitos militares le dieron fama y le permitieron acaparar una gran cuota de poder en la República romana. Sin embargo, luego de acusaciones de corrupción, terminó su vida en un exilio forzado.

Escipión el Africano se sumó al ejército con el apoyo de su padre (que era cónsul) y de su tío, quienes murieron en Hispania a manos las tropas de Asdrúbal Barca. Poco tiempo después, el propio Escipión lideró a las tropas romanas que vencieron a Asdrúbal y consiguieron la toma de Carthago Nova.

Los romanos al mando de Escipión el Africano consiguieron otras resonantes victorias en la segunda guerra púnica, que concluyó cuando se impusieron definitivamente a los cartagineses dirigidos por Aníbal Barca en la batalla de Zama. Con el tiempo, Escipión el Africano fue cónsul, procónsul y princeps senatus.

El ocaso le llegó cuando se lo acusó de apropiarse de un botín de guerra y comenzó a sufrir una persecución en su propia tierra. Ante esta situación, Escipión el Africano se exilió y murió en 183 a. C., lejos de Roma.

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Saladino

1137-1193

6

Los musulmanes admiran su valor y su capacidad de mando; los cristianos reconocen su conducta honorable y su rectitud. Saladino, el sultán de Egipto y Siria que se destacó en las cruzadas, es una figura histórica que goza de la admiración de propios y extraños.

Saladino supo gobernar la Mesopotamia y Palestina, entre muchas otras tierras. Uno de sus grandes méritos fue haber conseguido unir a distintos pueblos del Cercano Oriente para defender al islam y enfrentar a los cruzados.

Fundador de la dinastía ayubí, este líder sunita lideró a las tropas que, al imponerse en la batalla de los Cuernos de Hattin, lograron tomar la Tierra Santa y permitieron que los musulmanes volvieran a instalarse en Jerusalén. Este acontecimiento dio lugar a la llamada tercera cruzada.

Enfermo de tifus, Saladino murió en 1193. Sus restos reposan en un sarcófago de madera en la Mezquita de los Omeyas; junto a él, hay otro sarcófago -de mármol- donado por el emperador alemán Guillermo II que finalmente no se utilizó.

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Erwin Rommel

1891-1944

7

El reconocimiento a la capacidad militar de Erwin Rommel es tan grande que, en su Alemania natal, dio lugar al nacimiento de un concepto particular: Fingerspitzengefühl. La noción alude a la intuición natural de ciertos generales para, en medio del fragor de la batalla, tomar las decisiones correctas.

Rommel obtuvo la condecoración Pour le Mérite por su participación en la Primera Guerra Mundial. En la Segunda Guerra Mundial, en tanto, se lució en la batalla de Francia y en las acciones que se llevaron a cabo en África del Norte, donde se ganó el apodo de Zorro del Desierto.

Si bien Rommel admiró a Adolf Hitler, se lo suele señalar como un militar apolítico y que no comulgaba con la ideología del nazismo. Incluso hay quienes sostienen que no tuvo conocimiento real sobre el Holocausto. Se cree, por otra parte, que el Zorro del Desierto estuvo involucrado en un complot para matar a Hitler en 1944. Aunque negó esas acusaciones, fue obligado a suicidarse para evitar, además de una condena a muerte, la deshonra y la confiscación de los bienes de su familia.

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Federico II el Grande

1712-1786

8

Durante 46 años, Federico II el Grande fue rey de Prusia. De su extenso mandato se recuerdan sobre todo sus éxitos militares, que lo posicionan entre los mejores generales de la historia.

Durante su juventud, sin embargo, se mostró más atraído por las cuestiones filosóficas y por la música que por el terreno bélico. Eso lo llevó a oponerse a su padre: Federico II el Grande incluso trató de escapar y fue acusado de deserción.

Al acceder al trono, de todos modos, mostró su enorme capacidad de mando. Uno de sus grandes logros fue el triunfo en la Guerra de los Siete Años.

Bajo el mando de Federico II el Grande, Prusia logró duplicar su territorio. El rey no solo diseñaba las estrategias y aplicaba las tácticas, sino que incluso llegó a participar personalmente de numerosos combates. Hasta Napoleón Bonaparte admiraba la capacidad de este monarca fallecido en 1786 que se convirtió en un referente del llamado despotismo ilustrado.

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Gueorgui Zhúkov

1896-1974

9

El ruso Gueorgui Zhúkov acumuló reconocimientos por su labor militar desde temprana edad. En la Primera Guerra Mundial recibió la Orden de San Jorge en dos ocasiones y logró su ascenso a suboficial. Por su intervención en la guerra civil de su país, en tanto, consiguió la Orden de la Bandera Roja, otorgada por las autoridades de la U.R.S.S.

Luego, por sus decisiones tácticas en la batalla de Jaljin Gol -donde los soviéticos derrotaron a Japón en el marco de un conflicto fronterizo-, Zhúkov fue nombrado Héroe de la Unión Soviética. De todas maneras, el puesto de privilegio entre los mejores generales de la historia se lo ganó por su participación en la Segunda Guerra Mundial.

Pese a sus enfrentamientos con Iósif Stalin, accedió a posiciones de mando gracias a su renombrada capacidad y así ayudó a obtener victorias clave en varias batallas. En 1945, pues, encabezó el Desfile de la Victoria en la Plaza Roja donde se celebró haber vencido a los nazis.

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George Patton

1885-1945

10

A George Patton se lo señala como un pionero en promover el uso de tanques y vehículos blindados en los enfrentamientos bélicos. Los conocimientos tácticos de este condecorado militar que llegó a ser general del ejército estadounidense son admirados por muchos, aunque también se suele hacer hincapié en su carácter despótico y en su personalidad conflictiva.

Patton empezó a mostrar su talento en la Primera Guerra Mundial. Luego se destacó por su capacidad organizativa, impulsando la instauración de centros de entrenamiento y fomentando, como ya indicamos, la creación de divisiones blindadas en las fuerzas armadas.

En la Segunda Guerra Mundial, en tanto, las tropas dirigidas por Patton brillaron en la campaña del norte africano y en diversas operaciones en el territorio francés. Mención aparte merecen los discursos y las arengas de Patton, que lograban motivar a los soldados pero eran señalados por sus obscenidades y su contenido polémico.

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Duque de Wellington

1769-1852

11

Mientras Napoleón Bonaparte fue el líder de Francia, se desarrollaron diversos conflictos armados que se conocen como las guerras napoleónicas. En varios de esos enfrentamientos se lució un militar británico que fue comandante en jefe del ejército y primer ministro del Reino Unido: Arthur Wellesley, el duque de Wellington.

Este noble guió a las fuerzas que repelieron los distintos intentos franceses de invasión al territorio portugués. Su intervención también fue clave en la llamada guerra de la Independencia española e incluso en la legendaria batalla de Waterloo, que derivó en el exilio de Napoleón a Santa Elena.

Su buen andar como militar, de todas maneras, ya venía de antes. En 1804, por ejemplo, había recibido la Honorabilísima Orden del Baño por su participación en campañas en el suelo indio.

El duque de Wellington murió en 1852, a los 83 años. Su vivienda en Londres, conocida como Apsley House, hoy es un famoso museo.

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Tamerlán

1336-1405

12

A Amir Timur se lo suele comparar con Gengis Khan. Emergió como líder de una tribu nómada, consiguió la unificación de varios pueblos de este tipo y, a partir de sus triunfos bélicos, construyó un gran imperio.

Más conocido como Tamerlán (nombre que procede de una expresión en persa traducible como Timur el Rengo o Timur el Cojo), este guerrero musulmán nacido en el actual territorio de Uzbekistán fue acumulando poder mediante alianzas y triunfos militares hasta que se proclamó restaurador del Imperio mongol.

Con extrema violencia en muchos casos, Tamerlán fue anexando territorios hasta gobernar una superficie de más de cuatro millones de kilómetros cuadrados. Más allá de la guerra, también apeló a la diplomacia cuando le resultó necesario.

El imperio de Tamerlán, de todos modos, se desmembró poco tiempo después de su fallecimiento (que tuvo lugar en 1405). Los enfrentamientos entre sus hijos por la sucesión llevaron a que conservar la unidad fuera imposible.

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Gonzalo Fernández de Córdoba

1453-1515

13

El apodo de Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar es claro y preciso: el Gran Capitán. Este noble español que encabezó importantes campañas en Italia es considerado como uno de los mejores generales de la historia por sus conocimientos tácticos y sus innovaciones en el campo de batalla.

Fernández de Córdoba dirigió la armada, la infantería, la artillería y la caballería, reorganizando las fuerzas armadas y combinando sus recursos con gran eficacia. La disposición de las tropas en una sucesión de líneas fue una de las marcas registradas del Gran Capitán.

Virrey de Nápoles durante cuatro años y duque de Sessa, Terranova, Montalto, Andría y Santángelo, Fernández de Córdoba alcanzó una enorme popularidad, un hecho que inquietó al rey Fernando II de Aragón. El monarca, preocupado además por los rumores de una supuesta malversación de fondos, le pidió al militar una rendición de cuentas por las guerras italianas. El Gran Capitán, en este marco, respondió con ironía enumerando una serie de gastos desmedidos en ítems sin sentido y así las llamadas “Cuentas del Gran Capitán” se convirtieron en un tópico de la cultura española.

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Lawrence de Arabia

1888-1935

14

La figura del teniente coronel británico T. E. Lawrence ha generado múltiples debates. Según algunos historiadores, fue un héroe de guerra y un espía genial; para otros, un traidor ambicioso.

Conocido como Lawrence de Arabia, su imagen está asociada a la representación cinematográfica de 1962, donde fue interpretado por Peter O’Toole. El filme se llevó siete premios Oscar, incluyendo la estatuilla a la Mejor Película.

Es importante mencionar que Lawrence no fue, en realidad, un general ni lideró a grandes tropas. Este arqueólogo con amplios conocimientos del mundo árabe, en el marco de la Primera Guerra Mundial, se convirtió en espía cuando Inglaterra utilizó como excusa una expedición científica en la península del Sinaí para impulsar una revuelta contra el Imperio otomano. Lawrence fue clave para conseguir el apoyo de Huseyn Faisal I, a quien le prometió concesiones que luego Inglaterra no cumplió.

Los árabes lo acusaron de traidor y Lawrence se sintió ofuscado con su propio país. Tras solicitar el relevo y abandonar suelo árabe, volvió al ejército como soldado raso y con otro nombre.

Lawrence de Arabia también alimentó su fama mediante la publicación de “Los siete pilares de la sabiduría”. En la obra autobiográfica, base del filme ya mencionado, narró sus vivencias en el conflicto bélico.

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Guillermo I de Inglaterra

1028-1087

15

Guillermo II de Normandía se convirtió, tras la conquista del trono inglés, en Guillermo I de Inglaterra. Aunque hay otro mote que lo define a la perfección: Guillermo el Conquistador.

De raíces vikingas, en 1066 se transformó en el primer rey inglés oriundo de suelo normando. Se mantuvo al frente durante dos décadas, hasta su fallecimiento, aunque en el medio tuvo que sofocar varias rebeliones y alzamientos.

Hijo ilegítimo de Roberto I, duque de Normandía, ya en su juventud tuvo que luchar por conservar su poder en el ducado. Casado con Matilde de Flandes, a partir de la década de 1050 empezó a aspirar a la corona inglesa, que ostentaba su primo Eduardo el Confesor. Guillermo se enfrentó a Haroldo Godwinson por la sucesión, consiguiendo la victoria definitiva en la batalla de Hastings.

Su reinado se caracterizó por el afianzamiento de la nobleza normanda en Gran Bretaña, el desarrollo de múltiples fortalezas y castillos para optimizar el control territorial y los cambios impuestos en la conformación del clero. Queda entre sus legados el libro Domesday, donde registró quiénes eran los propietarios de la tierra en Inglaterra y cómo la explotaban.

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